· Ficha de especie
Otros Algas Otras plantas Insectos Crustáceos Otros invertebrados Peces Anfibios Reptiles Aves Mamíferos
· Otras plantas
Fecha última actualización: 2007-07-04
Autoridad taxonómica: (C.F.P. Mart.) Solms-Laub. (1926)
Orden: Liliales
Familia: Pontederiaceae
Castellano: Jacinto de agua, camalote
Català: Jacint d’aigua
Euskera:
Galego: Jacinto de auga
English: Water Hyacinth
Autor fotografía: Lourdes S. Bernier Castrello
Autor de fotografía: Lourdes S. Bernier Castrello
Descripción:

El jacinto de agua es una planta flotadora acuática y perenne, de grandes hojas y flores azuladas o lilas. Debido a su eficiente capacidad reproductiva se ha convertido en un grave problema en lagos y ríos a lo largo de los trópicos y subtrópicos de todo el mundo (Sanz Elorza, 2004). A pesar de su belleza es altamente invasora con graves consecuencias ecológicas y socioeconómicas en los lugares que ha sido introducida.

Biología y hábitat: El jacinto de agua es una planta flotadora que cuenta con hojas ovaladas y gruesas de un color verde brillante. Estas hojas se reúnen formando una roseta que en la base contienen pecíolos esponjosos compuestos de un tejido de celdas rellenas de aire que le permite flotar en el agua. Las flores crecen del centro de la roseta de hojas en forma de espiga con flores azules o lila que duran de 2 a 3 días (GEIB, 2006). Generalmente estas espigas contienen entre 10 a 30 unidades, sostenidas por un pedúnculo robusto con espata. Florece entre marzo y julio (Sanz Elorza, 2004). Producen un fruto en cápsula membranosa, con tres lóbulos y numerosas semillas (3 - 450) en su interior (Sanz Elorza, 2004).

Las raíces del jacinto de agua son de un color marrón negruzco que cuelgan por debajo de la roseta de hojas con la capacidad de fijarse en fondos limosos (GEIB, 2006; García Berthou, nd). Por esta razón su sistema de raíces puede ser de hasta más de un metro de longitud. Por medio de la formación de un grueso rizoma leñoso forman una red de raíces entrelazadas y compactas que les permite bloquear la penetración de la luz (GEIB, 2006).

Su reproducción puede ser vegetativa (por estolones o fragmentos de plantas) o sexual, siendo la primera la más importante (Sanz Elorza, 2004; García Berthou, nd). Bajo condiciones adecuadas, es capaz de duplicar su biomasa entre 5 a 12 días. En parte, esta rapidez en reproducción es debida al hecho de que es capaz de realizar fotosíntesis C4 (García Berthou, nd). Las semillas pueden conservar su capacidad germinativa entre 5 y 20 años (Sanz Elorza, 2004). Se conoce de varias especies de abeja que polinizan sus flores, pero su reproducción vegetativa es la que más problemas trae. En la mayoría de los casos las actividades humanas, como las escapadas de acuarios, jardines o embarcaciones, han contribuido con su propagación, pero también colonizan nuevos hábitats al ser transportados por las corrientes (GEIB, 2006).

Bajo condiciones ambientales favorables suele presentar un carácter invasor muy agresivo, colonizando rápidamente todo el medio que le resulta favorable (Sanz Elorza, 2004). No obstante, a largo plazo suele tener tendencias demográficas erráticas, con apariciones masivas y, luego, desapariciones repentinas (Sanz Elorza, 2004). Sus poblaciones pueden fluctuar marcadamente en el transcurso de un año. Esto es generalmente debido a la aparición de las temperaturas invernales y cambios en el nivel hídrico, entre otros controles ambientales (GEIB, 2006; Sanz Elorza, 2004).

Las condiciones ambientales más favorables para la explosión poblacional de esta especie son niveles altos de iluminación, altas oscilaciones de temperatura (que favorecen su germinación) y aguas con un alto contenido de nutrientes (como el nitrógeno, el fósforo y el potasio). Muchas veces su invasión en parte se debe a la ausencia de enemigos naturales. Esta planta crece en charcas, humedales, pantanos, ríos, reservas de agua y lagos, entre otros. Generalmente prefiere zonas con poca, si no carentes de corrientes. Prefiere lugares donde el rango de fluctuaciones de temperatura no supere entre los 15º y 30º C, con un óptimo entre 22º y 25º C. No tolera temperaturas por debajo de los -2º C o por encima de los 40º C. Es muy sensible a los inviernos y desaparece durante las épocas invernales. Tolera un pH de entre 5,5 y 9, y no tolera la alta salinidad. Puede medir hasta 1 m de altura en lugares con las condiciones más favorables (GEIB, 2006; Sanz Elorza, 2004).
Distribución geográfica nativa: Es nativa de la cuenca Amazónica (GEIB, 2006).
Distribución y establecimiento 
en la península Ibérica:
Se ha confirmado la presencia de esta planta a lo largo de zonas centrales y meridionales de la península ibérica. Desde finales de la década del 1980 se detectó en un riachuelo próximo a la localidad alicantina de Bolulla. Luego, se ha localizado en diversas zonas, entre las que se podrían mencionar: una charca del municipio de Navalmoral de la Mata en Cáceres (Extremadura); el río Algar en Castellón; en varias lagunas de Ullals de l’Arispe (Tarragona); el tramo portugués del río Duero; el Río Ruecas (uno de los afluentes medios de la cuenca del Guadiana); y en un tramo del río Albaida (que forma parte de la cuenca del Júcar), entre los términos municipales de Xàtiva y Genovés (GEIB, 2006; García Berthou, nd).
Mecanismo de introducción: Se desconoce realmente la forma exacta en que fue introducida al medio natural español, aunque se sospecha que se debió a la suelta voluntaria por parte de algún particular o por algún escape de algún lugar donde era utilizada como planta ornamental (GEIB, 2006). A pesar de su carácter altamente invasor y su extensa distribución por toda la península ibérica, continúa siendo utilizada en estanques y lagos como planta ornamental.
Impacto ecológico: Los impactos ecológicos y socioeconómicos productos de la invasión de esta planta son muy variados, por esta razón forma parte de la Lista Federal de Hierbas Nocivas de los Estados Unidos de América. Además, se encuentra en las listas de plantas invasoras de estados y territorios (estadounidenses) como Arizona, Florida, Puerto Rico y Carolina del Sur. Inclusive, en el estado de Florida ha causado tantos estragos que se encuentra en la Lista de Plantas Prohibidas del Departamento de Protección Ambiental (Ramey, 2001).

El impacto ecológico del jacinto de agua se debe a su capacidad de colonizar grandes extensiones de agua en poco tiempo, lo que tiene consecuencias nefastas en los ecosistemas acuáticos. Los matorrales de jacinto de agua (denominados camalotes) forman islas flotantes que pueden arrastrar y desarraigar una gran variedad de reptiles y anfibios, entre otros, de sus zonas de vida silvestre. Su rápido crecimiento y las redes compactas que forman sus raíces llegan a cubrir la lámina de agua impidiendo la penetración de luz. Un acre de jacinto puede depositar hasta 500 toneladas de materia vegetal en un año. Estas deposiciones de materia orgánica contribuyen a que prevalezcan condiciones de anoxia. Además, junto con la capacidad de almacenamiento de sedimentos en sus raíces lleva a una disminución del calado del cuerpo de agua. La cubierta de jacinto de agua provoca 3 a 4 veces las tasas de evapotranspiración normales, lo que contribuye a la pérdida de agua y a una aun mayor disminución en el calado del cuerpo de agua. La escasa penetración de luz y la falta de O2 llevan al desplazamiento o directamente causan la muerte de especies de flora y fauna sumergidas, lo que a su vez contribuye a una disminución de la biodiversidad. Además, su crecimiento masivo tan agresivo elimina vegetación acuática autóctona que es incapaz de competir con esta especie. El microclima creado por esta planta propicia la procreación de mosquitos y vectores de enfermedades humanas (tales como la malaria, la encefalitis, la filariasis y el cólera, entre otros), y proporciona condiciones que producen sustancias de mal olor (GEIB, 2006; García Berthou, nd; Sanz Elorza, 2004).
Impacto socioeconómico: Su colonización agresiva de los cursos fluviales impide los usos recreativos, comerciales y turísticos, entre los que se podrían mencionar la navegación, los deportes náuticos y la pesca (ya sea de subsistencia o deportiva). Las zonas modificadas artificialmente son más susceptibles al ataque de esta plaga. Por ejemplo, el jacinto ha bloqueado las turbinas de centrales hidroeléctricas y ha afectado canales de irrigación, lagos artificiales y represas (National Biological Information Infrastructure, nd). Pone en riesgo a las personas que viven cerca de estos cuerpos de agua debido a la procreación de mosquitos y los vectores de enfermedades que allí se originan (GEIB, 2006).
Gestión: Los métodos más utilizados para controlar su propagación son los físicos, que consisten en la recolección a mano o la utilización de maquinaria pesada, como máquinas trituradoras, segadoras acuáticas o “picadoras accionadas” (usadas en el estado de Florida, EEUU) que muelen la planta y tiran los desechos en el agua o los transportan a la orilla. Estos métodos son poco selectivos, ya que eliminan otras plantas presentes en las zonas tratadas. Para que estos métodos sean efectivos es necesaria la completa remoción de toda la biomasa que pueda quedar en la orilla o en el agua. Para evitar que fragmentos puedan ser transportados con la corriente se utilizan barreras de contención a lo largo del curso de agua (GEIB, 2006; Sanz Elorza, 2004).

Otro método utilizado son los agentes químicos, como los herbicidas, que son recomendados para controlar pequeñas infestaciones (GEIB, 2006). Entre los más utilizados se encuentran, el glifosato (Round-up), el 2,4-D (riverside 2,4-D amina o weedar 64, entre otros), las formulaciones salinas del 2,4-D (Agua-Kleen, etc.), las sulfonilureas o la imidazolinona, entre otros (Sanz Elorza, 2004).

El control de los niveles de nitrógenos y fósforo consigue que la plaga no alcance niveles muy elevados (García Berthou, nd). El uso de los métodos químicos está muy restringido por dos razones principales, los efectos mínimos de control que han sido observados y el reducido número de productos autorizados a ser utilizados en zonas acuáticas por los daños que pueden provocar en el resto de la flora y la fauna silvestre (Sanz Elorza, 2004).

Entre los agentes de control biológico que han sido utilizados se encuentran dos especies curculiónidos (Neochetina bruchi y Neochetina eichhorniae), una polilla (Sameodes albiguttalis), peces herbívoros y diversos tipos de coleópteros y lepidópteros (GEIB, 2006; Sanz Elorza, 2004).

En diversas zonas del mundo se han propuesto usos alternativos para los residuos vegetales de esta planta. En el sureste de Asia y en India es utilizado para alimentar los cerdos y el ganado, respectivamente. En zonas de Asia también se ha utilizado como sustrato en los cultivos de setas. En Tailandia se ha utilizado para la elaboración de una fibra de cartón utilizada en la construcción o en la elaboración de muebles. Por el alto contenido de nitratos y fósforo en sus raíces se ha propuesto como un componente en fertilizantes y en la elaboración de composta. Se recomienda su utilización para cocinar como un sustituto a la madera en zonas deprimidas económicamente. También se ha propuesto en la producción de gas butano.

Debido a las consecuencias nefastas que ha tenido su proliferación en diversas zonas del mundo, debería prohibirse su venta. Hoy día todavía se vende en diversos locales de plantas exóticas y a través del internet.
Autores ficha: Sandra Soto Bayó
Observaciones:
Bibliografía: García Berthou, E. nd. El Jacinto de Agua (Eichhornia crassipes) (Texto informativo).

Grupo Especialista en Invasiones Biológicas (GEIB). 2006. TOP 20: Las 20 especies exóticas o invasoras más dañinas presentes en España. Serie Técnica N.2. GEIB. pp.116.

National Biological Information Infrastructure. Global Invasive Species Database. http://www.invasivespecies.net/. Accedido por última vez el 9 de junio de 2007.

Ramey, V. 2001. Non-Native Aquatic Plants in the United States; Eichhonia Crassipes. http://plants.ifas.ufl.edu/seagrant/eiccra2.html. (Center for Aquatic and Invasive Plants, University of Florida). Accedido por última vez el 9 de junio de 2007.

Sanz Elorza, M., Dana Sánchez, E. D. y Sobrino Vesperinas, E. (eds) 2004. Atlas de las plantas alóctonas invasoras en España. Lazaroa: Madrid. pp. 160 – 163.
Water hyacinth; Links: Pros & Cons, Uses and Abuses. http://www.ecosyn.us/ecocity/Links/My_Links_Pages/water_hyacinth01.html. Accedido la última vez el 8 de junio de 2007.
Ver citas | Añadir cita | Buscar más imágenes (Google)