· Ficha de especie
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Fecha última actualización: 2005-06-06
Autoridad taxonómica: (Dana, 1852)
Orden: Decapoda
Familia: Astacidae
Castellano: Cangrejo señal
Català:
Euskera:
Galego:
English: Signal crayfish
Autor fotografía: Rocío Martínez Collado
Autor de fotografía: Rocío Martínez Collado
Descripción:

Invertebrado de gran tamaño, que puede alcanzar los 140(180) mm de longitud total y sobrepasar los 100 (150) g de peso. El color es marrón-verdoso, bastante uniforme. Las suturas dorsales del cefalotórax no contactan. Presenta dos crestas postorbitarias.Rostro con bordes casi paralelos, muy característico. Ausencia de espinas a lo largo del surco cervical. Pinzas fuertes y masivas, con la cara ventral rojiza. En la unión de los dedos fijos con los móviles de las pinzas aparece una mancha clara: blancuzca, crema o azul verdosa muy característica (de donde proviene su nombre vulgar)

Biología y hábitat:

Las hembras alcanzan la madurez a partir de los (1)-2-3 años, con tamaños del orden de 50 mm de longitud total. Las cópulas tienen lugar a principios del otoño, y la puesta poco después. La fecundidad varía entre 100-200 huevos plepodales. Las hembras portan los huevos un largo período (entre aprox. 150-300 días), dependiente de la temperatura del agua (del orden de 1500-2200 grados.día). Las larvas suelen nacer en España entre abril y juniohasta L2. La alimentación de los juveniles es mayormente de origen animal, al aumentar la edad de los individuos aumenta el componente vegetal de la dieta. Pueden alcanzar los diez años de edad. Es capaz de excavar galerías simples con cierta intensidad (Guan).En la Península vive desde grandes ríos de llanura (Duero), a arroyos de alta montaña, y en lagos y embalses. Ocupa tanto zonas lóticas como lénticas.

Distribución geográfica nativa: Especie originaria de la región que bordea la costa oeste de América del Norte, desde la Columbia Británica hasta California. Tiene gran amplitud ecológica: aparece desde zonas cálidas, como el estuario del Sacramento hasta aguas más frías, como el lago Tahoe. Ocupa arroyos de montaña y ríos, pero también se ha citado de hasta 200 (doscientos) m de profundidad en lagos, e incluso de la zona salobre litoral. Suele preferir en esta zona los cursos de agua con sustratos rocosos, frente a los arcillosos o limosos, con buena cobertura de vegetación acuática y aguas más bien templadas (Shimizu & Goldman, 1983).
Distribución y establecimiento 
en la península Ibérica:

El cangrejo señal fue introducido entre 1974 y 1975 en dos astacifactorías, situadas respectivamente en el río Cifuentes (Guadalajara) y el río Ucero (Soria), con ejemplares procedentes de la astacifactoría sueca de Simmontorp (Habsburgo-Lorena, 1979), aunque posteriormente se introdujeron también cangrejos procedentes directamente de Norteamérica. La dispersión de la especie ha seguido un patrón bien diferente a la del cangrejo rojo. Las primeras poblaciones naturalizadas fueron detectadas en las inmediaciones de las astacifactorías donde se importaron. A esto siguió un activo programa de introducción por algunas Administraciones, especialmente en Castilla-León, País Vasco y Navarra (Carral et al., 1993), que aún continúa en algunas de ellas. Actualmente se encuentra ampliamente distribuido en dichas regiones, siendo localmente abundante en las cabeceras del Duero y del Ebro y de algunos de sus principales afluentes. Es más raro en la mitad sur del país. La dispersión de la especie por parte de particulares parece haber sido mucho menos importante en un principio que en el caso del cangrejo rojo, ya que la especie no estaba disponible en los mercados y su pesca estaba prohibida. Sin embargo, este panorama ha cambiado con la progresiva autorización de la pesca de la especie a partir de 1994 en algunas regiones. Esto ha permitido la posesión de cangrejos legalmente capturados, que unida a la creciente demanda por parte de los pescadores para disponer de tramos habitados por la especie, ha activado las introducciones ilegales (Alonso & Martínez, en prep.). Por ejemplo, en la provincia de Cuenca no se había apreciado dispersión alguna en más de diez años desde los tres puntos donde fue introducida en 1986, hasta que en 1997 se detectó una población amplia y bien estructurada en una nueva cuenca fluvial, resultado de una introducción fraudulenta, y posteriormente han aparecido otras tres. En la provincia de Guadalajara, donde tampoco había existido dispersión desde el punto donde se introdujo la especie en 1973, su presencia se ha generalizado al N de la cuenca del Tajuña, apareciendo numerosas poblaciones  a partir de la apertura de la pesca en 1994 en la vecina provincia de Soria. Este proceso se ha acelerado notablemente a partir de 2000, cuando en Soria primero, y después en Burgos, se permitió la pesca en amplios tramos libres. De igual forma, en la provincia de Burgos la distribución del cangrejo señal no experimentó cambios sustanciales entre 1984 y 1994, pero se ha extendido a nuevas cuencas fluviales a partir de 1994 (ALONSO & MARTÍNEZ, 2003). Las introducciones en Madrid, Granada, Teruel,  Valencia y Lérida son también muy recientes, en casi todas existe un número muy reducido de poblaciones.  Además de la acción de los pescadores y de la capacidad de dispersión de la especie una vez introducida, no hay que desestimar la incidencia de centros de cultivo u otras instalaciones de tipo intensivo, donde se ha mantenido el cangrejo señal –con o sin autorización-, en la dispersión a distancia de la especie, al menos en las primeras etapas de la dispersión. Varias de las poblaciones naturalizadas se han detectado en las inmediaciones de este tipo de instalaciones (v.gr. en Cuenca, Granada, Guadalajara, Navarra y Soria).


En Europa está ampliamente distribuida como consecuencia de introducciones sistemáticas llevadas a cabo desde los años sesenta, cuando se consideraba la solución a la desaparición del cangrejo de patas rojas Astacus astacus, tanto a nivel económico como ecológico. A la cabeza de estas experiencias con el cangrejo señal se situó Suecia, aunque posteriormente ha sido introducido en casi toda Europa ( Polonia, Francia, Finlandia, Gran Bretaña, etc...).


Hasta 2004 se conoce su presencia en Orense, toda Castilla y León, Cantabria, País Vasco, Navarra, Teruel, Lérida, Castellón, Valencia, Cuenca, Guadalajara, Albacete, Madrid y Granada. De las poblaciones establecidas en Zamora a consecuencia de introducciones oficiales, ha pasado a Portugal.

Mecanismo de introducción:

Fue traído a nuestro país por vía aérea, de forma voluntaria, por la Administración Pública.

Impacto ecológico:

La especie es portadora de la afanomicosis (Aphanomyces astaci), enfermedad que ha causado la desaparición de gran número de poblaciones de cangrejos nativos en Europa. Existen posturas discrepantes acerca de si es responsable directo de la entrada de la enfermedad en España (simultáneamente con P.clarkii), en todo caso, la cepa de A. astaci característica de P. leniusculus ha sido aislada en varias mortandades recientes de A. pallipes en nuestro país. Esta cepa presenta singularidades genéticas y ecológicas (Huang et al, 1994)


Se conoce un tramo de río donde A.pallipes y P.leniusculus coexisten en España. En Inglaterra, tras una coexistencia similar de varios años, P. leniusculus acabó desplazando a a Austropotamobius. En Escandinavia P.leniusculus parece capaz de desplazar por competencia a la especie nativa A.astacus Aunque los efectos de su introducción y los mecanismos que actúan no se conocen bien, se estima que el impacto de su introducción puede ser apreciable. Además, puede alcanzar biomasas muy elevadas.Su impacto sobre la ictiofauna, especialmente los pequeños peces bentónicos, está comenzando a estudiarse. Se han indicado efectos sobre las poblaciones de trucha en Suecia. También en su país de origen su dispersión fuera de sus límites naturales ha afectado a otros congéneres nativos como Pacifastacus fortis.Otros grupos potencialmente vulnerables son las macrófitas y los anfibios, especialmente en lagos y lagunas.


Algunas especies (especialmente la nutria, Lutra lutra) han encontrado un importante recurso alimenticio en este cangrejo.

Impacto socioeconómico:

 


 

Gestión:

La gestión de la especie es muy diferente según las comunidades autónomas: algunas fomentan su introducción y pesca recreativa, otras no permiten su pesca. La especie está presente hasta 2004 en diez regiones, en cinco de las cuales (Castilla-León, País Vasco, Cantabria, Madrid y Navarra) se autoriza su pesca. Ésta solía estar restringida a tramos acotados. Sin embargo en los últimos años se ha autorizado su pesca en amplios tramos libres –por ejemplo en Soria-, sometidas a un control mucho menor). Además de la restricción en la presión de pesca diaria, es frecuente la existencia de un periodo de veda, y las limitaciones a las capturas diarias, con cupos de entre 10 y 36 cangrejos y tallas mínimas variables, generalmente superiores a la de primera reproducción de las hembras. En tres regiones (Navarra, País Vasco, Castilla y León) la Administración ha venido realizando programas activos de introducción desde finales de los años 80 (ALVAREZ et al., 1989, CARRAL et al., 1993), y hasta 2002 se ha realizado y planificado más introducciones en Castilla y León (PÉREZ-CECILIA et al.,1997). Incluso una Diputación Provincial de Castilla y León tiene entre sus lineas de financiación a Ayuntamientos la realización de estudios preliminares para promover la introducción de esta especie.


Como excepción, en Madrid la pesca de la especie se permite sin cupos ni tallas mínimas.


Un argumento que ha sido frecuentemente empleado hasta la fecha para justificar las introducciones es el del llamado "efecto barrera", según el cual la introducción de una población de cangrejo señal en tramos medio-altos de los ríos, no ocupados aún por el cangrejo rojo, evitaría que éste los colonizara y prosiguiera hacia las partes más altas de las cuencas (donde generalmente sobreviven las escasas poblaciones de A. pallipes), haciendo una especie de barrera biológica. Pero esta práctica se topa con una serie de objeciones:a) No parece existir una razón objetiva para afirmar desde el punto de vista ecológico que el cangrejo señal sea mejor que el rojo ; b) lo que suele suceder es que se asienta una población de cangrejo señal más próxima a poblaciones de A. pallipes, se fomenta la dispersión local por el hombre como de forma natural, y se acaba aproximando con mayor rápidez los vectores de afanomicosis a las poblaciones de A. pallipes c) Estas introducciones se realizan en zonas donde parece que P.clarkii no sería capaz de establecerse, al menos formando poblaciones densas y con capacidad de colonización d) Por otro lado,se conocen poblaciones simpátricas bastante estables (cerca de 20 años) de P.leniusculus y P.clarkii.


Finalmente, la práctica resulta en una ampliación mucho más rápida del área ocupada por el cangrejo señal.


En general la gestión difiere notablemente de la del otro cangrejo invasor, el cangrejo rojo, cuya pesca se autoriza en general sin cupos, épocas de veda ni tallas mínimas.


En cuanto a la comercialización, y a diferencia del cangrejo rojo, no está autorizada ni en vivo ni en muerto por la normativa nacional.


 

Autores ficha: Fernando Alonso Gutiérrez
Observaciones:

Impacto socioeconómico pendiente de elaboración

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