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Fecha última actualización: 2012-07-12
Autoridad taxonómica: (Gray, 1843)
Orden: Mesogastropoda
Familia: Hydrobiidae
Castellano: Caracol del cieno
Català: Cargol hidròbid
Euskera:
Galego:
English: New Zeland mudsnail
Autor fotografía: USGS (Wikimedia Commons)
Autor de fotografía: USGS (Wikimedia Commons)
Descripción:

Mide ente 4-5 mm, pero en zonas nativas puede llegar hasta los 12 mm. El color de la concha varia de gris a marrón oscuro o claro.


Morfología dextral (espiral hacia la derecha), la concha es alargada con 7-8 verticilos separados por profundos surcos. El opérculo es córneo, delgado, fuera del área central del núcleo que irradia marcas paucispirales. La apertura es ovalada y su altura es inferior a la altura de la concha. Algunos ejemplares exhiben una quilla en el centro de cada verticilo, otros una ornamentación periostracal, como espinas de defensa contra la depredación (Benson y Kipp, 2008).

Biología y hábitat:

Es un ramoneador nocturno sinantrópico (puede vivir en las zonas próximas habitadas por humanos) que se alimenta de detritos de plantas y animales, algas perifíticas, sedimentos y diatomeas.


Esta especie es eurihalina, capaz de alimentarse, crecer y reproducirse en salinidades de 0 a15 ppt y puede tolerar 30-35 ppt durante cortos periodos de tiempo. Tolera el rango de temperatura de 0-34 °C (Benson y Kipp, 2008).


Este caracol tolera la sedimentación. Se reproduce entre macrófitos y prefiere las zonas litorales de los lagos o arroyos lentos con sustratos de limo y materia orgánica, pero puede tolerar el alto flujo de entornos en los que pueda refugiarse en el sedimento (Benson y Kipp, 2008). Puede vivir entre hojarasca, piedras, vegetación acuática, troncos, paredes y sedimentos (Bros, 2004).


La reproducción se produce en primavera y verano, el ciclo de vida es anual. Es ovovivíparo y partenogénico. Las poblaciones autóctonas constan de individuos diploides y triploides partenogénicamente clonados de las hembras, así como los machos sexualmente funcionales, que son menos del 5% de la población total (Benson y Kipp, 2008). Esta característica puede explicar su éxito, ya que la hembra puede tener descendencia sin ser fecundada por un macho. De esta manera, la llegada de una única hembra a un río o lago puede dar a lugar a una población muy numerosa, ya que su tasa reproductiva es muy elevada (Castro-Díez et al., 2004).


Muestra una elevada tolerancia a los efectos letales del amoniaco y del nitrito, este hecho podría explicar en parte su capacidad para habitar zonas con contaminación intermedia por materia orgánica y enriquecimiento de nutrientes (Alonso y Camargo, 2003).


Además puede sobrevivir al paso por los tubos digestivos de peces y aves y, por tanto, ser transportados por estos animales. También puede flotar por sí mismo o en esteras de Cladophora spp. Otra ventaja es que puede responder a los estímulos químicos del agua, incluyendo el olor de peces depredadores, lo que provoca que migre a la parte inferior de las rocas para evitar la depredación (Benson y Kipp, 2008).

Distribución geográfica nativa:

Aguas dulces, arroyos y lagos de Nueva Zelanda y pequeñas islas adyacentes (Benson y Kipp, 2008).

Distribución y establecimiento 
en la península Ibérica:

Hay trabajos realizados donde se han observado poblaciones establecidas en Baleares, Cantabria, Cataluña, Extremadura, Galicia, Madrid, Murcia y País Vasco.

Mecanismo de introducción:

No se sabe seguro, pero se piensa que pudo ser accidental, asociado a la pesca o al agua de lastre (González  et al., 2007). O tambien en embarcaciones recreativas.

Impacto ecológico:

Según la Estrategia de Restauración de Ríos (Ministerio de Medio Ambiente) en el trabajo “La invasión de especies exóticas en los ríos” (2007), esta especie tiene una distribución reducida, aunque está bien aclimatada y es invasora. No provoca una gran alteración del hábitat, tampoco causaría grandes problemas de predación ni competencia. No se han observado híbridos. Ni tampoco se conoce si es portadora de parásitos o enfermedades que perjudiquen a las especies autóctonas. Por eso, no es considerada como una de las especies que provocan mayores alteraciones en los ecosistemas fluviales de la Península.


Pero como especie invasora, no deja de provocar un impacto en la estructura i funcionalidad de la comunidad nativa, ya que modifica los recursos tanto espacial como alimentario (Paavola et al., 2005). Causando disminuciones en la riqueza y abundancia de las especies de macroinvertebrados nativos (Benson y Kipp, 2008).

Impacto socioeconómico:

No se conocen. Pero al ser una especie tan prolífera puede ser un problema potencial en las instalaciones de aguas infestadas.

Gestión:

Actualmente no hay una gestión concreta sobre esta especie. Pero diferentes estudios sugieren métodos para tratar de controlarla:


Tener cuidado al descontaminar la pesca y equipos deportivos a fin de no difundir las poblaciones existentes o iniciar otras nuevas.


Fregar a conciencia y enjuagar los botes, engranajes y el equipamiento, antes de salir de una zona infestada. Permitir secar para conseguir bajar la humedad y minimizarla 24 horas antes de entrar cualquier cuerpo en el agua.


Fregar y aclarar a conciencia todo el barro y escombros, como vegetación acuática, que pueden estar adheridos a las botas, ropas… antes de ir a una zona infestada. Permitir secar en baja humedad y elevada temperatura, superior a 30ºC, por lo menos 24 horas antes de entrar cualquier cuerpo al agua.


La sensibilidad de P. antipodarum a la contaminación por el herbicida atracina puede limitar las futuras invasiones potenciales y puede llegar a producir extinciones de poblaciones locales (Gerard y Poullain, 2005).


El calor, la desecación y someterla a una dura congelación puede matarla.


Un tremátodo (platelminto) nativo de Nueva Zelanda puede ser de ayuda para desarrollar un control biológico, porque esteriliza a las hembras, pero son necesarias futuras investigaciones (Richards et al., 2002).

Autores ficha: Míriam Pascual Andueza
Observaciones:

Según los autores más recientes, se considera que el nombre más correcto para nombrar a este gasterópodo es P. antipodarum (Gray, 1843) i no P. jenkinsi (Smith, 1889), que seria considerado como sinónimo (Vilella et al., 2003).


Estas poblaciones tienen básicamente reproducción asexual de las hembras, que nacen con el desarrollo de los embriones en su sistema reproductivo. Esta especie puede encontrarse en todos los tipos de hábitats acuáticos eutróficos de estanques de barro de fondo para limpiar los arroyos rocosos. Puede tolerar una amplia gama de temperaturas del agua (excepto la congelación), salinidad, turbidez y transparencia, así como las aguas degradadas. Se alimentan de plantas muertas y degradadas y material de origen animal, algas y bacterias. Su tolerancia a un amplio rango de factores ecológicos le da la posibilidad de una posible mayor propagación y potencial de invasión.


En condiciones húmedas, este caracol puede soportar cortos períodos de desecación.

Bibliografía:

Alonso A. and Camargo J. A. 2003. Short-term toxicity of ammoni, nitrite and nitrate to the aquatic snail Potamopyrgus antipodarum (Hidrobiidae, Mollusca). Bulletin of environmental contamination and toxicity 70 (5): 1006-1012 


Alonso A. 2006. Valoración del efecto de la degradación ambiental sobre los macroinvertebrados bentónicos en la cabecera del río Henares. Ecosistemas 15 (2): 101-105. 


Benson A. J, and Kipp R. M. 2008. USGS. Potamopyrgus antipodarum. URL: http://nas.er.usgs.gov/queries/FactSheet.asp?speciesID=1008. 


Bros V. 2004. Mol·luscs terrestres i d’aigua dolça de la serra de Collserola (Barcelona, NE península Ibèrica). Arxius de Miscel·lània Zoològica 2: 7–44.



Castro-Díez P, Valladares F y Alonso A. 2004. La creciente amenaza de las invasiones biológicas. Ecosistemas 13 (3): 61-68. 


Emblidge Fromme A. and Dybdahl M. F. 2006. Resistance in introduced populations of a freshwater snail to native range parasites. European Society For Evolutionary Biology 19: 1948-1955.



Gerard C. and Poullain V. 2005. Variation in the response of the invasive species Potamopyrgus antipodarum (Smith) to natural (cyanobacterial toxin) and anthropogenic (herbicide atrazine) stressors. Environmental Pollution 138: 28-33. 


Gonzalez M.  et al. 2007. Estrategia nacional de restauración de ríos. La invasión de especies exóticas en los ríos. Ministerio de Medio Ambiente.



Lewin I.  and Smolinski A. 2006. Rare and vulnerable species in the mollusc communities in the mining subsidence reservoirs of an industrial area (The Katowicka Upland, Upper Silesia, Southern Poland). Limnologica 36: 181–191. 


Loo S. E,  McNally R. and Lake P. S. 2007. Forecasting new zealand mudsnail invasion range: model comparisons using native and invaded ranges. Ecological Applications 17(1): 181–189.



Paavola M, Olenin S. and Leppäkoski E. 2005. Are invasive species most successful in habitats of low native species richness across European brackish water seas? Estuarine, Coastal and Shelf Science 64: 738-750. 


Richards et al. 2002. New Zeland Mudsnails in the western USA. Montana State University. URL: http://www.esg.montana.edu/aim/mollusca/nzms/morphs.html


Vilella M. et al. 2003. Llista actualitzada dels mol·luscos continentals de Catalunya. Spira 1 (3): 1-29.

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